El Faro de Bell Rock, una maravilla en medio
del mar |
El
esfuerzo de tantas personas no fue en vano, tras casi 4 años
de trabajo, el 1 de Febrero de 1811, la luz se encendió por
primera vez, desde entonces ningún barco ha vuelto a naufragar
por culpa de la Roca de la Campana.
Tras casi 200 años resistiendo la fuerza del Mar
del Norte, el faro de Bell Rock es el más antiguo de los
construidos mar adentro que aún sigue en pie. Situado
a unos 18km de la costa este de Escocia, es considerado una obra
maestra de la ingeniería del siglo XIX, una torre de 35 metros
de altura de piedra blanca, que parece salir de la nada en medio
del Mar del Norte. Su construcción fue larga y difícil,
ya que el oleaje y las tormentas sólo permitían
trabajar unos pocos meses al año y las mareas reducían
las jornadas de trabajo a solo un par de horas, la horas
de marea baja en las que la roca no permanecía sumergida
bajo las aguas.
La roca había constituido desde hacía siglos un peligro
para la navegación, según cuenta la tradición
que da nombre a la roca, durante el siglo XIV el Abad de la cercana
Abadía de Arbroath mandó colocar una campana (bell
en inglés) en ella, con el fin de prevenir a los barcos del
peligro al que se aproximaban. Pese al esfuerzo que supuso colocar
allí la campana parece ser que un pirata holandés
la robó en menos de un año.
A
principios del siglo XIX se estima que la roca era responsable de
unos 6 naufragios cada invierno. En marea alta la roca permanecía
a unos 3.5 metros bajo las aguas. Con el mar en calma y con una
altura moderada de la marea la roca no era fácil detectar
por lo que más de un barco había acabado chocando
contra ella. Conscientes del peligro que suponía la roca
Joseph Brodie, capitán de la Royal Navy, y Joseph Couper
de Leith propusieron la construcción de un faro de hierro
fundido colocado sobre cuatro pilares en la roca. Pese a que su
propuesta fue rechazada, ellos mismos costearon la construcción
de varios faros de madera sobre la roca, lo intentaron tres veces,
pero cada vez el viento y olas los acababan destruyendo.
Al mismo tiempo el ingeniero escocés Robert Stevenson (que
trabajaba para el Northern Ligthouse Board) tras su primera visita
a la roca había señalado a sus superiores la necesidad
de construir un faro en un lugar tan peligroso. Tras evaluar la
idea de levantar un faro de hierro sobre nueve pilares, similar
al de Brodie y Couper, su propuesta final consistió en un
faro de piedra.
Stevenson se inspiró en el faro de Eddystone también
situado mar adentro en la costa de Cornwall. El faro construido
50 años antes por John Smeaton, era considerado una obra
maestra, no en vano, era la única construcción realizada
mar a dentro que había sido capaz de resistir por un tiempo
considerable las constantes envestidas del mar.
Sin embargo Stevenson, tenía que hacer frente a otros problemas
que Smeaton no. El más importante es que la roca de Eddystone
no estaba casi nunca cubierta por las aguas, ni siquiera durante
la marea alta, mientras que la Bell Rock, estaba sumergida dos veces
al día, a veces hasta casi 5 metros lo que sólo
permitía trabajar en la roca una media de sólo 2 horas
cada marea baja.
Los costes y las dificultades de construir un faro en una roca
habían aparcado el proyecto, que no se rescató hasta
que el barco de guerra HMS York naufragó a causa de la roca
en 1804 perdiendo la vida toda su tripulación, 491 personas.
Esta tragedia convenció a los miembros del NLB que no podían
retrasar más la obra y decidieron asignarle el encargo a
John Rennie , el ingeniero más brillante de la época,
pese a que jamás había construido un faro, Stevenson
sería el ingeniero a pie de obra.
Rennie
y Stevenson estaban de acuerdo en que el faro de Eddystone era el
modelo a seguir si bien Stevenson era más partidario de añadir
cambios para adaptar el diseño a Bell Rock. Una de las modificaciones
más importantes fue el ángulo respecto a la roca que
tendría que tener la base del faro. Se barajaron varias opciones
y finalmente el faro que se construyó acabó teniendo
una base mucho más amplia que los diseños preliminares,
la teoría detrás de este cambió era que la
fuerza de las olas sería más fácil de desviar
si las paredes del faro iban ganando inclinación poco a poco
que si lo hacían de manera más brusca. De esta manera
la base sería de 12.8m de diámetro y la última
planta de sólo 4.11.
Con el proyecto aprobado la construcción del faro comenzó
en 1807, Stevenson contrató a 60 hombres, incluido un herrero
para afilar los picos que serían usados para cavar los cimientos
y no perder tiempo, Stevenson descartó el uso de pólvora
por miedo a dañar la roca. La construcción no era
fácil y como hemos dicho, sólo podía llevarse
a cabo los meses de verano en los cuales el mar estaba más
calmado. Durante este primer año se excavó la base
circular del faro en la roca.
La primera tarea de cada turno consistía en retirar el agua
con que la anterior marea había llenado el agujero, lo cual
ya suponía en sí mismo la pérdida de media
hora de trabajo. Pese a estos problemas y a los pocos días
hábiles, los trabajadores además rechazaron trabajar
en domingo. Así que los trabajadores tenían
que permanecer gran parte del día ociosos en un barco amarrado
a una milla de la roca.
Mientras
se excavaban los cimientos se empezó a construir una caseta
de tres plantas sobre unos puntales, de manera que los trabajadores
tuvieran un lugar donde quedarse en la roca y no tener que ir y
venir desde el barco base después de cada turno de trabajo.
La segunda fue convertir un viejo barco capturado a los prusianos
en "faro flotante", para prevenir los accidentes hasta
que el faro de piedra estuviera acabado.
Durante la primavera del 1808 se colocaron los raíles que
permitían transportar las piedras desde el punto en que las
dejaban los barcos hasta la base del faro. Algunas piedras de los
primeros tramos llegaban a pesar casi una tonelada. También
continuó la construcción de la torre, de manera que
al final de esta temporada se habían conseguido colocar los
tres primeros tramos de piedra y el faro ya casi medía 2
metros. De las 256 horas trabajadas durante esta temporada sólo
80 habían podido ser empleadas en la construcción
propiamente dicha. Este año sucedió el primer accidente
mortal cuando un trabajador cayó inconsciente al mar y murió
ahogado.
Al año siguiente, 1809, las obras continuaron, llegando
a completar el décimo tramo, lo cual permitía ver
con claridad el faro incluso durante la marea alta, durante esta
temporada también se pudo completar la caseta, con lo cual
los operarios (23 en total) pudieron mudarse a ella. El 22 de Agosto
concluyeron las obras por la temporada en curso, para entonces el
faro ya se elevaba casi 10 metros sobre la roca y más de
3 metros durante la marea alta.
Con
la colocación del tramo 26 se había completado la
parte sólida del edificio, hasta entonces los tramos estaban
compuestos por piedra arenisca en el interior y un cubrimiento de
granito en el exterior, pero a partir de entonces sólo se
usaría piedra arenisca y el edificio ya no sería sólido
sino que en su hueco se empezaría a construir la escalera
de caracol interior y la puerta para entrar. En los dos primeros
años de construcción se habían transportado
1,400 toneladas de piedra a la roca, y el diámetro de la
torre había ido disminuyendo de los 12.8m iniciales a sólo
6.
En 1810, la tragedia esta vez se cebaría con Stevenson,
que vio morir a sus dos hijos gemelos y a su hija Jane, por tos
ferina. Sin embargo por lo que a la construcción
del faro respecta fue el año más productivo en él
que las obras avanzarían a mejor ritmo, las condiciones eran
más favorables, por una lado el grosor de los muros se reducía,
se había pasado de los 2 metros al inicio de la escalera
al sólo 1 cuando esta acabó. La construcción
también era más simple y se podían colocar
2 tramos de piedra al día. Durante esta temporada los hombres
podían trabajar 9 horas al día. Aunque la altura a
la que se realizaban los trabajos se empezaba a convertir en un
inconveniente, primero por la peligrosidad de las caídas
y por la dificultad de elevar las piedras hasta tan arriba.
En
un solo año se pudo construir toda la parte hueca, de abajo
a arriba: la escalera de caracol, el almacén de provisiones,
el almacén de aceite para la lámpara, la cocina comedor,
el dormitorio, la biblioteca y finalmente a sala de la luz y el
balcón, en total siete niveles. Y con la parte hueca se colocó
la última de sus algo más de 2,500 piedras.
El diseño y la construcción del faro sólo
pueden ser descritos como uno de los grandes logros de la ingeniera
de su época. Sin embargo todo el mérito de
la obra no puede recaer sólo sobre Stevenson o Rennie, como
ellos ya reconocieron en su época fue John Smeaton y su faro
de Eddystone el que merece el mérito por las técnicas
de construcción ideadas.
Si el faro se hubiera construido en tierra firme la obra obviamente
hubiera sido mucho más fácil de realizar. Además
las condiciones extremas que debía soportar el faro, hacía
que no se pudiera confiar sólo en la gravedad y el mortero
para que unas piedras se mantuvieran sobre las otras. De esta manera,
las piedras eran talladas con precisión de manera que encajaran
unas con otras de manera similar a un puzle, además cada
una de ellas tenía dos orificios circulares de unos 5cm de
diámetro que las atravesaban. A lo largo de ellos se introducían
una especie de clavijas de madera que los atravesaban permitiendo
asegurar un tramo de piedras sobre el anterior, estas clavijas (llamadas
trenails) se fijaban con fuerza mediante cuñas.
Por si fuera poco, con el fin de evitar que un tramo de piedras
se moviera horizontalmente respecto al de abajo, se colocaban piedras
areniscas de forma cúbica, varias por nivel, que penetraban
unos 15cm en el tramo inferior y otros 15 en el superior. A partir
del tramo 39 de piedras, donde empezaban las habitaciones del faro
y donde el impacto de las olas ya era mucho menor, en vez de utilizar
estas técnicas para asegurar un tramo al de abajo se optó
porque la parte superior de las piedras no fueran plana sino que
tuviera partes salientes que encajaban en los surcos de la piedra
superior.
El esfuerzo de tantas personas no fue en vano, tras casi
4 años de trabajo, el 1 de Febrero de 1811, la luz se encendió
por primera vez, desde entonces ningún barco ha vuelto a
naufragar por culpa de la Roca de la Campana.
Fuente: http://3w.taringa.net/posts/info/1415620/Una-maravilla-en-medio-del-mar.html |